Escribo mientras te miro
porque te reto a quedarte,
sin miedo.
No quiero un abrigo,
sino que me desnudes
para ahuyentar al frío.
Y no hablo de la ropa,
me refiero a las corazas,
los miedos y a las alas rotas.
Tampoco de una estabilidad ordinaria,
sino de ese desorden que me llena de vida.
Sin más, me alejo de lo idílico,
tan subjetivo y construido
que resuena a típico.
Así que
todavía cruzo los dedos
y no pido más de lo que ya tengo.

Yamila Alvi
@yamila_alvi
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