Volar.
Desplegar las alas,
sin más.
Dejar atrás
titanes pétreos
con sus musgos
podridos,
con sus ranuras
hendidas.
Elevarse.
Sentir plumas y viento,
sin más.
No mirar lo que
queda y deja
tu rastro,
cual estela que
se difumina,
se olvida,
abajo…
Despegar.
Arrinconar tu peso,
sin más.
Esquivar árboles
-y sus ramas…-
Sortear nubes
que, tras cúmulos,
vigilan -o quizás,
espían-.
Planear.
Sin reparar en nada,
sin más.
Desaparecer entre
lejanas cumbres
que custodian,
distantes,
el camino.
Aletear.
Acelerar, sin freno,
tu ritmo.
Olvidar, por fin,
que hubo
una vez en que
creíste tener
un pasaje,
itinerario
definido.
Y, simplemente, ser.

Carlos Vera
Blog de Carlos
Leer sus escritos


Deja un comentario