Cual nómada batalla entre colosos incorpóreos
viene a nuestro encuentro la tormenta.
Su abismal retumbar,
de remota ubicuidad,
forcejea con el noble,
magnánimo silencio.
(Ansía brega aquel que no soporta
la conciencia de su propia bajeza).
De súbito atenaza nuestro aliento
el derrumbe inmensurable, monstruoso,
del cadáver gigantesco del silencio
-apenas nos han sido perceptibles
las furtivas, cegadoras
cuchilladas del relámpago-.

Adrián Guerrero Alcoba
@desierto.atardecido
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