En las montañas, mi amor, te espero,
en un campo fértil, de verdes praderas,
y una blanca casa con ventanas de madera
para cobijarnos de este duro invierno,
al calor de un fuego ardiendo.
En primavera, mi amor, prepararé
tostadas con arándanos y aroma a canela;
veré tu sonrisa iluminando el campo florecido
de blancos lirios y delicadas amapolas,
y rozaré tu corazón tarareando una canción.
En agosto, el cielo estrellado iluminará
las eternas noches de verano;
nos bañaremos, en gélidas aguas
deslizando nuestros pies huesudos
por las revoltosas piedras, de un río salvaje.
Y las hojas en otoño caerán,
como nuestros cuerpos rendidos
a la lumbre del fuego encendido,
que espera ansioso un nuevo invierno;
y te digo al oído, mi amor, que será
menos duro, menos frío.

Natalia Sola
@nataliacabanillassola
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