No hay un yo, solo retazos.
Trazas de cada una de las
vidas que me ha tocado
-y elegido- transitar.
No hay un uno, solo retales
que he ido cosiendo
sin tener idea de zurcir
o de cómo hilvanar.
No soy sino una amalgama,
combinación de aceite y agua
que deben lograr entenderse
si desean -juntos- andar.
Una mezcla de sensaciones,
de vivencias y recuerdos
que conforman la masa
que presento, tal cual.
No siempre bello, ni feliz;
tampoco lo contrario.
Pero siempre tratando
de aferrar la esencia,
al ser con sus deseos,
miedos y pulsiones.
Ese con sus lagunas, herencias,
limitaciones.
Ese que intenta
saber lidiar con
sus tragedias,
no quedarse atrás
regodeándose en sus
carencias.

Carlos Vera
Blog de Carlos
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