En los confines etéreos de la palabra,
donde el lamento despliega su velo oscuro,
se entrelazan los hilos de la existencia,
un tejido frágil de significados ocultos.
Entre la opacidad del tiempo y el vacío,
la danza de los versos se erige majestuosa,
una sinfonía de pensamientos errantes,
que se despliegan en el lienzo de la conciencia.
Palabras, destellos de una luz efímera,
que atraviesan el laberinto de la mente,
descubriendo mundos y sus contradicciones,
una danza caótica de ideas y emociones.
El poeta, embriagado de etérea pasión,
se sumerge en el abismo de la creación,
desvelando los secretos del universo,
en cada verso que nace de su pluma.
La poesía, un eco ancestral y vibrante,
que susurra en los rincones del ser,
despertando anhelos y despertares,
en cada corazón dispuesto a escuchar.
Y así, en este universo de palabras sueltas,
el poeta vaga entre la sombra y la luz,
tejiendo versos que se desvanecen en el aire,
dejando un rastro eterno en la memoria humana.
Poesía sin rima, pero llena de armonía,
donde el lenguaje complejo se despliega,
un canto a la belleza y a la incertidumbre,
que en siete estrofas encuentra su morada eterna.

Óscar Quiroga
@quirogautor
Leer sus escritos


Deja un comentario