Solo ante la inmensidad

Qué oscuro el ego,
pero cuánto brillan
las cumbres de algodón
con su pelaje níveo,
sus crines prístinas
y su aliento pétreo.
Qué claro el fuego
de un alma que chilla
¡Soledad, silencio, don!
Libertad de tedios plúmbeos,
lejos de horas tristísimas,
mi cetro, mi traje,
centro del trance aéreo.

zenrir escritor poeta

Zenrir
@inmunidadchamanica
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Una respuesta a «Solo ante la inmensidad»

  1. Bien redactado. Mantienes el hilo. Me gusta tu trabajo. al menos este

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