Enamorada,
enamorada perdida.
Como de niña
con mi primer juguete.
Hoy te voy a escribir
el poema más bonito
que pueda salir del cuerpo este.
Directo del mío al tuyo,
mientras pienso en tu cuello,
en tus manos infinitas y cómo me
aprietas contra tu pecho caliente,
de hombre bueno y mi vientre,
que se retuerce impaciente,
a que me sueltes para
volver a cogerme todavía más fuerte.
Entre tus brazos, para siempre,
aquí me quedo, formándome
a presión, como una roca preciosa.
Envuelta en la tela ardiente
de tu camisa roja.
Enamorada…
Enamorada perdida.
Otra vez igual
que de niña chica.
¡Enamorada!
Enamorada perdida.
Ni la madre que me parió
se lo creería.

Nazaret Ranea
@nazareterreese
Leer sus escritos


Deja un comentario