Oh amor, fuego eterno, llama incesante
Que me quema el alma con tu ardor febril.
Eres dulce tormento y amarga fuente
De dicha y desventura, de luna de Abril.
Tu doble filo mi vulnerado pecho hiere,
Entre el éxtasis agónico y el placer venenoso.
Eres más amargo que la hiel, más dulce que la miel,
Manantial engañoso de dicha y doloroso.
Me elevas hasta el cielo con tus alas de oro,
Para luego arrojarme al frío vacío con saña.
Eres infierno y gloria, calvario y consuelo,
Farol que alumbra y ciega con tu llama extraña.
¡Ay de mí!, pobre mortal, juguete de tus antojos,
Un día me mimas, otro me desprecias sin razón.
Hoy todo es color de rosa, mañana gris desolado,
Hechizado sigo tu voluble corazón.
Mas sigo amándote loco, ebrio de pasión insana,
Aunque mil veces me hieras y enloquezcas mi alma.
Que tu dualidad me mata y me da la vida,
Y muero de dicha en tus brazos, amor, mi dulce calma.
Como la tierra sedienta anhelo tus caricias,
Anhelo saciarme de tu dulce fuente roja.
Mas tu amor es esquivo, huraño mar embravecido,
Y yo, barquilla frágil, juguete de tu corriente traidora.
¡Ay!, quién pudiera domarte, fiero potro indómito,
Montarte y galopar en pos de la dicha,
Sin miedo a la caída, dueño de tu gracia esquiva,
Disfrutando la gloria de tu frenética carrera…
Mas sueño en vano, pues eres inatrapable,
Espíritu libre, de rocío y viento te nutres.
Y yo no soy sino hoja seca en tu torrente,
Un suspiro más en tu furioso vendaval…
¡Oh, amor! Abstracto huracán, tormenta del alma,
Que me derribas y me elevas en un instante.
Dulce tortura, amargo néctar de amor insaciable,
¡Cuánto ansío y temo tus caricias abrasadoras!
Sigue azotándome sin piedad, mi dulce verdugo,
Ríndeme a tus pies, estremece mi vulnerable ser.
Amor fugaz, permanece, calma mi locura…
¡Ay!, ya te esfumas como brisa, dejándome en perpetua añoranza.

Óscar Quiroga
@quirogautor
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