Al mismo tiempo eres, viento,
blando cincel de nubes y arboledas
y repentino mar cuyas orillas
son los contornos ciegos de las cosas
que encuentra tu inasible
presencia en el camino.
Son ínsulas efímeras los cuerpos
abrazados por la seda
de tu intangibilidad.
Eres, brisa o viento,
un pasajero océano
surcado por la balsa
temblorosa del aroma,
que porta en sí el exótico
e imprevisto presente
de sus viajes a indelebles
aunque inaccesibles reinos:
la semilla presurosa del recuerdo.

Adrián Guerrero Alcoba
@desierto.atardecido
Leer sus escritos


Deja un comentario