Celebración del hornero

Yo de chiquito te miraba
observarme por mi ventana
y no entendía, hornero,
estas cosas que son
de tu amor y tu esencia.

Que tu silueta
es de barro y de arena
para construir con tu
cuerpo una defensa
que el tiempo en vano
derrumba.

Y que igual que con un tigre
y un ruiseñor,
el porvenir es un sueño;
el hoy, infinito.

Porque jamás aprecié
esa verdad o belleza,
fruto de un susurro,
mi somnolencia.

Y en las formas de este
amanecer se te dibuja
una figura invariable
y una música que enamoró
los ayeres;
a otras gentes,
las de siempre.

Alejandro Kosak
La biblioteca de arena
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