Déjame culparme
por lo que nunca fue
y «nunca pudo haber sido».
Déjame al olvido,
para qué lamentarse
de lo que podría haber sucedido.
Déjame culparme
por no haberte dejado antes.
Esperé la espera
hasta ser del todo impaciente
hasta estancarme.
Esperé la espera
que quedará en «espera siempre».
Y déjame sentirme
cual amuleto estropeado;
pues nos dejaste,
ahora déjame culparme
por empezar algo que «nunca» empezaste;
serví de apoyo,
serví de lastre.
Aunque me quieras, o eso digas,
no quiero tu querer de despedida.
Déjame culparme,
porque fui, soy, seré
quien nunca tuviste, pero gozaste.
Ya déjame ir
que aquí nunca estuve.

Pablo Alejos Flores
@pabloalejosflo
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