Pesquisas

Con curiosidad casi morbosa me acerqué a la casa abandonada desde esa fatídica noche. Sus ocupantes gritaban al tiempo, tratando de hacerse escuchar primero. El asesino tenía casi mi altura, según la puerta, pesaba como 80 kilos, gritaba la alfombra, todo transcurrió en menos de una hora, anunció el reloj de pared, sonaron en total 29 detonaciones, repetía el eco en las paredes, fueron 4 vodkas con jugo de naranja, tintinearon las copas del cóctel. Pero, definitivamente, el testimonio más completo fue el entregado por el espejo de la entrada.

pathos juan hernande

Pathos
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