¿To the sky o al cielo?

—El reporte de aquel año indica que, en el casco urbano de Santurce, Puerto Rico, existe una casa que sobrevivió la primera ola y la segunda ola. Todos saben que la primera ola es la del mar de expropiación. De la segunda ola no se comenta mucho. Los boricuas sobrevivientes la llamaban la ola delSigue leyendo «¿To the sky o al cielo?»

La nada

Tenía solo 12 años y su cabeza le dolía de una forma nueva, mientras sentía un líquido caliente que lo inundaba todo. Ya no le quedaban dudas de que ese era el momento final, en el que su alma pronto avanzaría hacia mundos que su cuerpo jamás podría conocer. Cerró los ojos con lentitud, intentandoSigue leyendo «La nada»

Renacimiento

En pleno siglo XIX, el prestigioso científico e inventor español Saturnino Álvarez, construye una máquina del tiempo para encontrar a su desaparecido padre. Con los datos proporcionados por su madre, sobre el lugar y la fecha aproximada donde pudieron conocerse en su juventud, Saturnino viajará cuarenta años al pasado para saber las causas de suSigue leyendo «Renacimiento»

Rockola

Otro San Valentín sola; Rockola retumbaba y Jaime se había marchado hacía media hora. La madrugada la saludó mientras que se mezclaba con las sombras de la noche. Divisó una embozada y amenazadora sombra; un restallido metálico la sobresaltó. Era una trampa, y se dirigía hacia ella. Vio al espectro moverse. Se acercaba; cada vezSigue leyendo «Rockola»

Visita a Assam-egessh

Ya con los huesos derramados sobre los campos abochornados, al filo del mundo se desvanece Assam-egessh. Recuerdo llegar en el oscilante navío. El sol caía a espadazos sobre la piel. El océano, caliente brebaje de tonos azul turquesa y espumas, estaba calmo. Una sinfonía de gaviotas picoteaba el mundo. Ante nosotros, las murallas nunca conquistadasSigue leyendo «Visita a Assam-egessh»

Oh, we are not racists (but we are)

—Oh, I am not a racist, but you know… “¿You are not a racist? ¿Que no eres racista?” pensé en silencio. Me costó no reírme en su cara. Mis amigas me contaron que algunos chicos usan un truco para no mirarles las tetas, que consiste en ponerse las manos entrelazadas frente a los labios; probéSigue leyendo «Oh, we are not racists (but we are)»

Parásito

Daniel no sabía qué era exactamente lo que le inquietaba de las personas que se habían mudado a la casa de al lado. La mujer era una de esas bellezas exóticas que sabes que inevitablemente te causarán problemas —de esas que los atrae por naturaleza—, el chico que la acompañaba lucía tan desaliñado, sucio ySigue leyendo «Parásito»

Nite Fina

Sábado. ¡Qué puto calor! ¿A quién se le ocurre salir a las seis? Es la peor hora para estar en la calle. ¿Qué hago yo asándome aquí? Ojalá no tarde mucho este man… Seguía con la mirada una hilera de hormigas mientras esperaba a “Nite fina” (tampoco lo entendí al principio, pero así me habíaSigue leyendo «Nite Fina»

Pluma estilográfica sobre guantes negros

El tren con destino a Cracovia salió del andén media hora tarde. Una espesa capa de bruma apretaba los raíles. Apoyé la cabeza sobre el cristal. La conversación con el paisaje se sucedía en un negro monótono. El vagón sonámbulo solo era interrumpido por una pluma Lamy que rasgaba el papel. Giré mi cuerpo ySigue leyendo «Pluma estilográfica sobre guantes negros»

La locura, la cordura, la locura

Ante mí unas escaleras vestidas de gris recóndito. ¿Cómo he llegado aquí? Las humedades sobre las paredes me parecen extrañísimos mundos derretidos. Desde las paredes encaladas, y desde la espiral de tinieblas que en su bajada dibuja la escalera, siento que me asaltan el pecho infladas inquietudes. Y sensaciones confusas, como vapores malditos o, talSigue leyendo «La locura, la cordura, la locura»

Post-mortem

Cuando le sacaron el saco de la cabeza solo pidió una cosa:—Suéltame las manos también.El Otro le quitaba las sogas en sus muñecas, luego, contempló el lugar. Era justo como lo había querido. Desolado. Observó con más detenimiento. Pudo precisar maquinaria de alguna fábrica textil ya en desuso. Más allá del óxido, la vegetación crepitabaSigue leyendo «Post-mortem»

Ensueño

El día se desmadejaba paulatinamente. De la entraña de la niebla salían haces de luz amarilla que cruzaban la oquedad del ventanuco como flechas. Tras el vidrio, la señora Roberts deslizaba el cepillo sobre el cabello dorado de la pequeña Ensueño. Un nombre que había elegido en su juventud para el bebé no nacido que,Sigue leyendo «Ensueño»

Anochecer

―…ahogado en una laguna misteriosa, perdido en un laberinto sin ideas. Usted experimentará una pérdida progresiva de la memoria inmediata y de otras capacidades mentales, a medida que van muriendo sus células nerviosas y se atrofian las diferentes zonas de su cerebro. Lo siento, William. Es una enfermedad que actualmente no tiene cura y conSigue leyendo «Anochecer»

La siesta

—¡Ring, ring! El sonido del timbre le despertó de su siesta. Se incorporó adormecido todavía. Observó por la mirilla y la anticipación recorrió sus venas. Abrió la puerta despacio, saboreando el momento. —Buenos días. Soy Rosa, represento a la Asociación de Vecinos. Estamos vendiendo unas papeletas para ayudar a la parroquia del barrio, ¿podría comprarmeSigue leyendo «La siesta»

Miguel, el desgraciado

Tuvimos un accidente. No sé cuánto tiempo ha pasado desde entonces, pero mi mujer, Martha, está sufriendo mucho junto a mi pequeño hijo. He estado vagando como un loco por los caminos oscuros del bosque monaguense pidiendo a los viajeros que nos socorran, que me ayuden a sacar a mi familia del carro ardiendo. SinSigue leyendo «Miguel, el desgraciado»

Petroglifos

Les prometo que al final de esta historia no van a entender nada. La ausencia de lógica era parte del problema inicial, porque ni el mismo Xavier pudo entenderlo cuando le pasó lo que le pasó. El primer día fue el día de la exploración. El descubrimiento arqueológico fue hallado por una de sus estudiantes.Sigue leyendo «Petroglifos»

Polvo sobre el tiempo

A Titi El polvo caía desde lo más alto de nuestros huracanes, de aquellos que hacíamos con el revoloteo de las piernas y la pelota. Nos gustaba tener que ubicarnos en este torrente de tierra; sin mirarnos, solo ella, vos y yo, ¿recordás? Luego de unos segundos pasaba la niebla y podíamos seguir con nuestroSigue leyendo «Polvo sobre el tiempo»

Martina

Martina observaba con diligente atención el fugaz paisaje que se disipaba por la ventana. Los frondosos árboles se fundían con la sucesión de estacas, de madera envejecida, que estaban clavadas en el árido terreno. El antiguo tren en el que viajaba dejaba un rastro de polvo y humo a su paso, que se podía verSigue leyendo «Martina»

El arqueólogo

Sus pies se detuvieron de repente. El camino había sido arduo y largo. Jamás pensó que su cuerpo y su mente aguantarían tantas penurias. Puso la mano sobre los ojos y se permitió deleitarse durante un fragmento de segundo con lo que se extendía delante de él… Astrales hojas, grandes, pequeñas, se entremezclan augurando elSigue leyendo «El arqueólogo»

Somos normales

Hay personas que son tan normales que llaman la atención, ya saben a cuáles me refiero. Detesto esa palabra, “normal”, no creo que nadie lo sea en esta vida, todos tenemos un tornillo chueco: un trauma de la infancia, una muerte trágica en alguna vida pasada o alguna manía que resulta fastidiosa a los demás.Sigue leyendo «Somos normales»

El arce

Como agarrado con temblorosas manos a las paredes del abismo del mundo, acosado por buitres que desde los rincones de la noche cubren los cuerpos con imponentes alas estrelladas y otean cráneos afligidos por la soledad, ¡oh, sintiendo que entristecidos ángeles de los días idos guardaban mis cavilaciones! Así me encontraba yo, insomne una nocheSigue leyendo «El arce»

Mamá

Te escribo a vos, mamá, así digás que nunca te dedico una palabra. Te escribo a vos también, corazón cansado ya de absorber. Verano en octubre fue el día, el momento del peso atribuido. Vos, mamá, vos bajo la ventana, pequeña, asustada. Yo mirándote de lejos con esa garganta congelada, como ayer, como hoy, comoSigue leyendo «Mamá»

Cuidado con roncar

la quería y todo, pero la hija de puta no me dejaba dormir. por eso la maté. le dije al juez que se ahorrara lo del juicio, que me mandara a vacacionar por 10, 15 años. a decir verdad, estaba harto de la sociedad, de su suciedad. ahora, en este lugar, padezco menos de asco,Sigue leyendo «Cuidado con roncar»

La llamada

Desde el árbol divisaba una fuente enmarcada en un bellísimo claro. Estaba en alerta. Escuchó el ruido de una rama romperse y tomó su varita mágica. No le iban a sorprender, otra vez no. Ya no era un novato. A través de un hueco tal como el ojo de una cerradura, vio en la espesuraSigue leyendo «La llamada»

Lentas

—¡Feliz cumpleaños, hermano!—Gracias, viejo, gracias. Parece mentira. Te alcancé. Cinco décadas ya.—No se te ocurra decirlo así, suena fuerte.—Es que la vida es fuerte. Nosotros somos fuertes.—Cierto. Todo lo que aguantamos. Hasta la peste y más. Aquí estamos, vivos y coleando, hermano.—Y vamos por más, viejo.—Epa, eso era lo que yo siempre te decía, cuandoSigue leyendo «Lentas»

El condenado

Mira, todo el mundo sabía que se iba a tirar. No había de otra. Al menos eso es lo que leí en Facebook al otro día. Aunque yo lo supe primero. Lo vi todo desde tempranito porque vivo en el condominio de al lado. No chica, el otro. Exacto. Ese. Por eso te digo queSigue leyendo «El condenado»

A galeras

Una vez allí ya no importaba el delito, no eras un número, allí nadie sabía contar o nadie lo necesitaba, no estaba allí para eso, cuando llegas a este punto solo hay una cosa que puedas hacer, remar. Remar hasta que te olvides de que estás remando, hasta que te lo recuerde la sal enSigue leyendo «A galeras»

Una tragedia

Lo vi por primera vez cuando entró a lo que llamábamos la «Oficina». Nadie podía no prestarle atención: era la clase de persona a quien se le oye la voz antes de ser visto para que luego todos los ojos del lugar apunten a él. Recuerdo que ni siquiera me saludó, sino que fue unSigue leyendo «Una tragedia»

Tres ancianas hilaban

Antes de que el viento cambiara abruptamente su dirección Cerbero se levantó y en dos zancadas se metió en la cocina por el hueco de la puerta entornada. Poco después las plantas y las hojas del laurel de Indias del patio comenzaron a estremecerse. Las ya caídas, secas y crujientes, se amontonaron contra la pared,Sigue leyendo «Tres ancianas hilaban»

La mujer desnuda frente al espejo

«Las luces del carnaval arrancaron del silencio un ruido de cascabel que cayó entre nosotros. Rottweil, amilanada bajo la lluvia, depositaba contra las piedras brillantes de sus calles solas, algo parecido a una muerte previa: tiempo que se resistía a transcurrir y que se aferraba a la tarde con la dureza de un clavo contraSigue leyendo «La mujer desnuda frente al espejo»