De cara al toro me encarno de rojo
sabiéndome yegua no amaestrada,
añoja, sin reparo a astas o embistes
que de la vida y sangre me separan.
De cara al toro lo vuelvo abanto,
capeando, con banderilla en mano,
aragonesa contra badal y aplomo,
sesgando, cachetes de vez en cuando.
De cara al toro, más bramido y brava,
de cara, temple, veleto y trasteo,
muerte sin miedo, certera y rápida.
De cara, aplausos sordos en la grada
y de noche, solo sorda, goyesca
sin traje ni triunfo, recelosa y mansa.

Marta Paricio Montesinos
@martaparicio
Leer sus escritos


Deja un comentario