―¿Y qué pasó a continuación?
―Me arrancó la ropa del tirón. Primero la blusa y después la falda, dejándome desnuda en la cama. Después, me besó apasionadamente los labios y fue bajando poco a poco: el cuello, los pechos, el ombligo… Y en aquel breve instante, sentí un fuego interno que no había experimentado en muchos años. Ya no aguantaba más y me hizo el amor.
―¿Volveréis a quedar?
―Estoy ahora con ella.

Carlos Grossocordón
carlosgrossocordon.com
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