Berlín número cuatro

Todo aquello me ha enfermado.
La música. Especialmente la música.
Y los senos redondos de la italiana,
la que tenía los dientes amarillos.

También el trabajo.
Rumiante.
No hay movimiento en el limbo,
pero me voy haciendo vieja
y todos los días estoy más cerca de sumarme a una bandada de alcohólicos.
Y de los baratos.
De los que se enloquecen en las calles y tiritan de frío.

Si enloqueciera,
quisiera enloquecer en una cama caliente –la mía–
y que no pase el tiempo hasta que logre encontrar fuerza para
hacer la revolución para
robar un banco

Para vestirme de alguien que no encaja conmigo.
Alguna cosa de existencia feliz.

lina betancourt escritora

Lina M. Betancourt
linabetancourt.com
Leer sus escritos

71 visitas

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Búsqueda avanzada

Entradas relacionadas