Sé de cierto que estás en los ojos
de las personas buenas, amables,
cercanas.
También sé que eres la neblina
que acaricia y cobija la montaña.
En el sonido de la noche,
en el baile del viento y la lluvia,
eres calma.
Profundamente conmigo,
después de tu partida,
te sigo amando.
Al pensar en ti, brota la alegría
como una fragancia
de hierba fresca.
Nos une un amor sin tiempo,
tan eterno, tan libre, que perdurará
aun cuando llegue el ocaso.

Araceli Gutiérrez Olivares
versosenelmetaverso
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