Una nave espacial aterriza en un planeta deshabitado. Dos tripulantes descienden por la escotilla de popa y pisan, por primera vez, aquel suelo yermo e inmundo.
―Hemos vuelto ―dice el comandante.
―¿A dónde, señor? ―responde el recluta.
―A nuestra casa, Sawyer. Hace 300.000 años, la humanidad nació y creció en este planeta. En aquellos tiempos, los ríos circulaban por la tierra y los pájaros volaban por el cielo. Sin embargo, su mundo enfermó y tuvieron que mirar hacia las estrellas para buscar un nuevo hogar en el que comenzar de nuevo.
―Pero señor, ¿qué hicieron para perder un lugar así?
―Nada.
―¿Nada?
―No hicieron nada por su planeta, Sawyer, y por eso lo perdieron.

Carlos Grossocordón
carlosgrossocordon.com
Leer sus escritos


Deja un comentario