Dicen
que me parezco a los susurros.
El nervio vive en mi afonía;
los ruidos deforman la imagen
que tengo de la luna.
El blanco no convence,
pero lo digiero
hasta convertir en tierra
cada placa.
Entre los dientes, una vida.
Sobre las manos, un coral;
si lo tocas,
gruñe,
y me devuelve mustias
las palabras.

Octavio Castillo Quesada
@o.castilloquesada
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