Al caer la tarde
el predicador se desliza desnudo
entre los fríos glaciares que abarcan
su copa de melancolía.
Geografías de escarcha.
Algunas oraciones no pueden pronunciarse
sin que el vértigo asome
su falsete quebrado,
sin que un sordo silencio
con
tor
sio
ne
los huesos del alma.

Antonio Ríos
@antoniorios.poesia
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