He encendido fuegos tan lentos
unos exprimidos en un terrenal
de oxidadas caricias.
Fuegos tan lentos,
que se merecían otra oportunidad.
Amo tan cálido como lento,
y no quiero que se pierda;
que se pierdan estas gotas,
este rocío tan frío y lento.
Esa exaltación tan fuerte
y a la vez tan pacífica
que me hace vibrar entre la nubosidad.
Creo en el amor, porque lo doy todo;
apostando por todo lo que me construye,
lo que me sueña
y lo que me enamora.
Deposito cada gota de mí
en toda esta era;
siendo mis esfuerzos destinados,
destinados a todo,
como la lejanía de una vertiente
furiosa y hambrienta de vida.
Que entre más lo intento
más rápido desaparezco
del margen en el que siempre lamento;
y aún más, lo quiero todo.
Me impregno de la absoluta vitalidad,
porque tiritando de miedo
solo he aprendido a amar en silencio.
Y que te quedes,
que te quedes siempre
-así lo recito entre el viejo aire-.
Que se quede todo,
lento.

Elena Díaz G.
@29diazelena
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