Francisco Domínguez

Francisco Domínguez es un tipo común y corriente, excepto porque no se puede morir. Sin embargo, no hay motivo para que él sospeche esto, pues aún es relativamente joven y no sufre de ninguna enfermedad grave, por lo que nunca se ha visto en peligro de muerte; así que en lo que a él respecta, es solo un tipo común y corriente.

Una noche, mientras duerme, un fuerte terremoto sacude al país, y a Francisco Domínguez se le cae la casa encima. El peso entero de paredes, techos, columnas y demás cae de un solo golpe sobre la cabeza de Francisco Domínguez, aplastándola como un huevo. Francisco Domínguez queda sepultado por varios días bajo los escombros.

Cuando lo encuentran, a Francisco Domínguez lo dan por muerto, pero entonces él mueve un pie, y todo el mundo pega un brinco. Francisco Domínguez sale en la televisión, en internet, en las revistas y los periódicos. Todos quieren saber de él pero nadie quiere verlo. 

Francisco Dominguez se recupera de las fracturas y hemorragias internas, pero no tiene cabeza, y por eso no puede hablar. Como no tiene ojos, se choca con todo y es un lastre para todo el mundo. Sin ver, logra escribir en un papelito que quiere un trasplante de cabeza, pero como la fama pasa rápido y no tiene mucho dinero, ningún cirujano se ofrece a ayudar.

Francisco Dominguez pasa los días sentado solo en su casa. No come nada porque no tiene boca, no escucha música porque no tiene oídos, no lee libros porque no tiene ojos. A veces limpia como puede, tanteando las paredes. Francisco Domínguez es extrañamente feliz.

Un famoso extranjero se acuerda de Francisco Dominguez. ¿Qué fue del tipo ése sin cabeza? se dice. El famoso extranjero visita a Francisco Dominguez en su casa y le propone hacer una colecta con amplia cobertura mediática para costear la cirugía. Francisco Dominguez no entiende nada, pero le sienta bien la compañía.

La cirugía es un éxito. A Francisco Domínguez le ponen la cabeza de un muerto. Francisco Domínguez vuelve a salir en la televisión, en internet, en las revistas y los periódicos. Todos quieren saber de él y todos quieren verlo. 

Francisco Domínguez ya no vive solo en su casa. Tiene una novia, dos gatos y un perro al que le dice Caramelo. Francisco Domínguez ya no se llama Francisco Domínguez, se llama Esteban Rivera, y es un tipo común y corriente.

Paula Obeso
tallerdehistorias
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Una respuesta a «Francisco Domínguez»

  1. Imaginación en ristre

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