Prólogo: Antes de traquear los dedos

En mis nudillos truena un cielo rojo plagado de gaviotas,
mi ausencia las excita, las hace cantar,
un hombre planta un sauce en un balcón lejano,
Berlioz contra los molinos de viento,
mi propia inconsciencia.

Iris F. Rivero
@iris_escribe
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