Grande.
Grandona.
Grandota.
Jaquetona.
Mi TCA se relame,
saliva.
Gotea en las manías.
Gotea en la necesidad
de encajar.
Mi cuerpo es una prisión húmeda.
Quiero roer los huesos que asoman por mis rodillas.
Grande.
Grandona.
Grandota.
Jaquetona.
Las palabras se clavan como alfileres,
atravesando los intestinos
llenando de escombros el vacío.
Digerir las palabras es más difícil
que digerir las piedras de esta prisión.
Grande.
Grandona.
Grandota.
Jaquetona.
Imagino mi féretro y a mí dentro.
Las palabras clavadas en la carne muerta,
—sin digerir,
asoman hambrientas por los pliegues
de la piel que descansa inerte, húmeda, fría.

María Peralta
mariaperalta.net
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