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Inmunidad

Sentía que su mayor fortaleza era el poder concedido por una autoridad superior que le daba sabiduría, conocimiento y el respeto incuestionable para que todas sus acciones fueran vistas como manifestaciones de la voluntad divina. Algunas noches le traían arrepentimiento, pero con el primer sermón de la mañana la auto absolución dejaba limpia su conciencia. Se vanagloriaba con las conquistas que realizaba, con su capacidad de seducción, tan simple, tan efectiva que le bastaba unas cuantas frases, siempre aludiendo a los designios del creador que le daban seguridad, confianza e inmunidad gracias a las cuales nunca había recurrido a la fuerza y nunca había sido acusado a pesar de que ya había perdido la cuenta de cuantos niños habían sido dulcemente amenazados con impedirles su entrada al reino de los cielos si contaban lo que les obligaba a hacer en su habitación parroquial.

pathos juan hernande

Pathos
@pathosrelatos
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