En ocasiones es dulcísima y onírica
esta llaga poderosa de estar vivo.
Mi apoteosis la preparan Mía Gallegos,
Juana Bignozzi, Vicente Huidobro, Susana March.
Quiero algún día darle un cauce valedero
a este fuego tan salvaje rebosando.
Quiero plasmar todos los versos
que me dictan mis entrañas.
Quiero tatuarme en cada brazo
con mis muchas quemaduras
las palabras esenciales:
amor, riesgo, paz, valentía.
Arden los múltiples disfraces si hay dolor o intemperie.
Y esas alas desde siempre corrompidas de toda codicia.
Mi apoteosis la preparan Lautréamont,
Leandro Francisco López, Roberto Themis Speroni,
Vicente Aleixandre.
Hay en la estela extraordinaria
del aroma exquisito de mujeres como sobrenaturales
un polen fascinante que hipnotiza.
Hay una música perfecta en el abecedario del aire.
Hay todavía cielo, árboles, oxígeno.

Damián Andreñuk
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