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Reflexión metafísica de la vida en taza de café

Decía el cojo y bigotudo Francisco, que ha de haber un alma valiente, que no se ha de sentir lo que se dice, sino decir lo que se siente. La cuestión es que no sabemos muy bien qué sentimos, qué sabemos, o qué debemos decir. Hay eslóganes fáciles tales como “hakuna matata”, “carpe diem” o “ajo y agua” (a j****** y a aguantarse), que se podrían dividir filosóficamente en hedonismo, vitalismo y estoicismo. ¡Que cada uno haga lo que quiera!, ¡no me meto yo en tu vida, no te metas tú en la mía! Preciosa anarquía, posible en cuanto a lo que a gustos se refiere. ¡No hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti!, ¡la libertad de uno comienza donde acaba la del otro! y bla, bla, bla, reflexiones que van desde la Biblia al imperativo categórico. Es difícil hallar una definición de felicidad única y universal dado que el mundo está en movimiento. El cambio constata la diferencia de opiniones. Pero se pueden llegar a acuerdos. Que no es otra cosa que mentirnos a nosotros mismos para llegar a la verdad. ¡Sí, amigos! ¡Ja, ja! ¡Qué paradójica es la vida! Por ello en el ying y el yang lo blanco está en lo negro y lo negro en lo blanco. Los griegos llamaban a la verdad aletheia, Alicia en castellano. Un país de maravillas. Así que, si me dan a elegir… no sé qué es la verdad, pero entre “sofía” y “victoria”… siempre me gustó mucho Alicia…

Diego Bustos
@diegobustos_b
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