La lluvia golpea insaciable
Fuertemente se abre camino entre mis manos
que padecen de la fortuna de la humedad
Del albedrío de sentirse frías y limpias
Abiertas como un canal que trasvasa la vida
y se descubren
incólumes como la superficie pulida de un diamante
Deseosas siempre/anhelantes siempre
El vapor se eleva dejando una sensación virtuosa
Una sensible presencia de ligereza y orfandad
La soledad es algo doloroso
A veces, un intenso atributo
Así andamos en este planeta
Afligidos y deseosos de algo que desconocemos
de algo tan sublime como el agua
y tan latente como el albedrío
Pero siempre tengo la lluvia para mí
Me ennoblece su aliento fresco
la simple corrección de su camino húmedo

Yom Hernández
@yohans_around_the_world
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