Noviembre en las venas se descuelga,
como la lluvia en las mañanas dormidas.
El claxon de un coche despierta
los truenos de una tormenta
que se desata furiosa y altiva.
Bajo el calor de un edredón azul,
en el pecho se enciende y respira
la sombra de un amor pasado,
que en el centro de la tormenta germina.
¿Me asomo al balcón para gritar la furia,
o me deshago en tu abrazo,
que lejano y ausente, preso del recuerdo,
me agita estos demonios que rugen y se encabritan,
o, permanezco inmóvil
para comprobar si el temporal se retira?

María Peralta
mariaperalta.net
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