Y nos han quitado tanto
(nos hemos dejado arrebatar tanto).
Hemos entregado tanto
(nos han robado tanto).
Unos y otros, repartiéndose el país y sus colores
(nos quedamos solos, desesperanzados).
Hoy sólo nos queda un rompecabezas
de nueve letras pintadas con el tricolor
y regadas por el mundo.
Una inmensa mayoría de sus hijos
(agotaron sus esperanzas, almas rotas),
mientras otros se han ido, sin mirar atrás
(quien se atreve a cuestionarlos, valientes).
Algunos otros, continúan luchando
(lo más atrevidos, sangre de libertadores).
Otros, los incansables soñadores
(quizá, algún día regresen).
Mientras tanto,
el que me observa
(se mantiene expectante)
y me protege
(en solitario).
Extrañamente aún permanece
(y sin rendirse).
Porque todavía hay piezas de un país
que jamás podrán moverse.

Kervin Briceño Álvarez
@prisonerofideas
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