Se rompió,
aquel día que se presentaron
con tu nombre, pero sin tu cara,
la mañana que desayuné
en la cafetería de la primera vez,
el mediodía que cociné tu receta,
pero no sabía igual,
la tarde que me senté en ese banco
donde juntos veíamos morir los días,
la noche que soñé contigo,
después de olerte en otro cuello.
El contador se reinició
y desde la casilla de salida,
volví a iniciar ese proceso
que llaman contacto cero.
Hay huellas que flotan
en el agua, el aire, la tierra;
imposibles de borrar e ignorar,
como esas palabras no dichas
que siguen pesando en el silencio.

Jotaerrecé
jota.errece
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