Machaco moras que nacen del sentimiento,
se vuelven tinta en las horas por el tiempo escritas,
plasmadas sobre el cuero de mis hojas.
Zarza es este pecho apasionado,
un fructífero arbusto denso,
repleto de emociones tiernas,
entrelazadas con mis huesos,
prendidas de ellos cual si fueran ramas.
Si el viento arranca de esas ramas, moras,
arrojándolas al suelo:
que su violácea mancha libere de una pincelada
todo el valor guardado en su pigmento.
Y que, al extenderse como moretones,
cuenten en un verso su verdad inexplicable.

Francisco R. Garcisán
@frgarcisan
Leer sus escritos


Deja un comentario