Coincidir

Ojos de sal,
Reviso con cautela cada parte de tu mirada ajena.
Abrazo mi refugio en la jaula desesperada.
Tu voz me lleva al viento fresco;
Unas gotas se desvanecen lentamente
Cavando piedras frente a mí.

No queda más que el cuerpo
Para seguir esperando;
La sombra trae el eco
De una voz que nunca dijo
Mi nombre.

Surcos de plata,
Cera invisible.
Habita en mí el dolor de lo que nunca fuimos:
Un trueno,
Un estruendo,
La luz que incendia dos miradas
Que están por coincidir.

andrea crigna escritora poeta

Andrea Crigna
@ukis_crigna
Leer sus escritos

68 visitas

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Búsqueda avanzada

Entradas relacionadas