Dejo correr las gotas que empañan el espejo
ocultando las sombras de mi falsa identidad,
como si el capricho de mi ego me advirtiera
de ese rostro sin filtro que se desprende
como una caricatura que se ha quedado obsoleta
desdibujada sobre el lienzo sin colores
como el óleo de un Monet abandonado,
esperando la aparición de una mueca
que se apaga cuando la luz se enciende,
llevándose como siempre esa sonrisa ensayada
que se convierte en una pose de fotografía
como si fingiera que disfruta cada flash
pero me mira y me susurra sin tapujos:
“mírate hoy que mañana puede que ya no existas”.

Kervin Briceño Álvarez
@prisonerofideas
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