Hunde de raíz la sombra
en la sangre del barbecho,
y la tierra, honda y rota,
cierra su labio deshecho.
Pasa su mano maltrecho,
posa sus alas de alondra,
y de harina, en pan luego,
muerde con hambre sorda.
Llueve dolor en la alfombra,
rota en la herida del pecho,
y la vida, honda impronta,
cesa su amor en el lecho.
Rostro rapaz en el pecho,
quiebra la luz la redonda,
rastro fugaz, faz en el ruego,
donde falar es ya pena sorda.
Ya hunde la costra su sombra,
ya sangra al surgir el helecho,
y la tierra, sin duda redonda,
rompe del todo este sueño.

Miguel Gómez Castro
@miguelgxmez
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