Las palabras venían rápidamente a mi cabeza. Tenemos las letras “C” y la “A”. También veo la “S” y otra “A”. Bien, estupendo. Ya tengo la palabra “CASA”, pero necesito algo mejor o perderé… Esa “T” podría servirme si la junto con la “I”. Piensa, Manolo, piensa. Solo te quedan treinta segundos. Perfecto, sí. Me ha salvado esa “O”. Eso es, “CASTILLO” está muy bien. Podría ganar. Espera, un momento… No puede ser. Tengo otra palabra mucho mejor…
―¡CABESTRILLO! ―dijo Manolo bruscamente, tras despertarse en la cama empapado en sudor.
―¡Joder! ¡Me has vuelto a despertar! ―respondió enfadada su esposa, Clara―. Voy a prohibirte que veas ese concurso de la tele… ¡Luego te dan pesadillas!

Carlos Grossocordón
carlosgrossocordon.com
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