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Venganza

Después de mucho insistir me concedió mi deseo.
Solo una noche, claro.
La guadaña sería mía: podría llevarme a quien quisiera.

Todavía me busca…

Contemplo fascinado mi creación.
Blasfemo el desafío lanzado al rostro del cielo.
Aleteo despacio sobre el paisaje.
Las personas corren tropezando entre ellas, hormiguero en desorden.
Una torre, más sacrílega que la de Babel, se yergue sobre el desierto:
los ojos arracimados de todos los que no supieron ver me miran con sus ciegas pupilas.

Roberto Garcés Marrero
@rgmar84
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