El sofá gris marengo

Se me atraganta la tarde cuando me desmorono
en el sofá incómodo de los martes,
con el libro que no termino de acabar. Y no precisamente
porque no quiera hacerlo, es que me doblega el relente.
Me abruma la siesta que este lugar se toma,
las libertades que objeta y las muecas de este presente.

Telas de colores que cortar entre algodones,
                          olores de cremas,
                          con pescado y otras frutas,
                          gasolina sin venir a cuento
                          y algo que no distingo
y que seguiré ignorando cuando me vaya.

Estefanía Soto
@fani_conlimon
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