poema sobre superación de un amor nostalgia por el pasado paciencia madurez emocional esperanza

Domingo, mediodía

Me asusté
cuando al verte sobre la acera
mi corazón quiso seguir tus pasos
latiendo al son de tu negra suela;
cuando quiso seguir tu estela
separando unos barrotes de cera,
iluso, creyó que serías tú quien los derritiera.
Menos mal que lo que añoraba
era la caricia, y no tanto la mano dueña;
que extrañaba unos besos de cuyos labios
poco me importa ahora el nombre;
que desde cualquier prado se ve la estrella
de la constelación que supusiste nuestra.

Y ahora, tú, tan lleno de vida de nuevo,
vuelve tras las rejas.
Aún no ha llegado tu momento.

L.H.R.
@l.h.r.65
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