Ya ha respirado su castillo.
Del viento de sus baldosas se percibe el alto vuelo,
el grito sincero,
la corta apariencia
de una conquista compartida.
Ahora son dos,
son bellos,
son caracolas en la arena,
uvas y queso entre las sábanas,
una corbata recién planchada.
Del vuelo se cuelan los bordes,
necesitan pasillo para tanta corona;
está claro que están
desalineados en perfecta armonía.

Miguel López
@miguelopar
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