Transito dos caminos
que me llevan a destinos distintos.
Por un lado, me siento selva,
por el otro abismo.
Contengo la respiración
esperando que dejen de trenzarse los recuerdos,
formando bucles en mis dedos
y prestándose a mi alma como espejos.
Me reflejo en ti,
pero al mismo tiempo no puedo;
soy presa de tu enredo,
soy del cañón el cebo.
Me temo que no puedo conmigo misma,
y por ende tampoco con el fuego,
que quema lo que adentro late
y por fuera es desastre.
Tengo un pie en cada camino,
y un corazón dividido,
entre la vida que no existe
y la que hace tiempo vivo.

Carolina Palacio Ramírez
@carolinapalacioramirez
Leer sus escritos


Deja un comentario