Hoy me vuelvo a encontrar sobre un terreno frágil. Aunque parezca absurdo, es mi lugar favorito para sellar el pacto entre mis propias guerras. El tacto me abraza y se convierte en una ceremonia de complicidades y desconciertos. Dejé de temerle a luz, esa que irradia con fuerza sin importar el lugar donde las sombras se aferran a mis profundidades.
En la búsqueda de lo incomprensible que habita en mí, me he vuelto a perder. Caen los pedazos de hierro que sostienen mi armadura, y cada centímetro de mi piel se expande hasta convertirse en un lienzo infinito que, desde mi perspectiva, lucha incansablemente por encontrar un final. Es como si una puesta de sol terminara hundiéndose entre dos montañas hasta desaparecer sin dejar rastro alguno. Aunque sigue estando allí sumergida, pero no la vemos.
Vuelvo a mí una y otra vez, pero me cuesta encontrarme. Hay algo que se interpone entre las voces que surcan por mi frente y que buscan desesperadamente anclarse en mi mandíbula. Soy consciente de todo aquello que no puede salir de mis labios y que se pierde en el abismo que se esconde en la planta de mis pies; aun así, intento no convencerme de ello. O simplemente se trata de un juego caprichoso que se niega a tener un ganador, ese masoquista que disfruta del placer de lo invencible, en donde hasta el más sensato lo pierde todo.
Siempre creí que el dolor tiene un rostro imposible de reconocer, aunque a veces todo a mi alrededor se diluye dejándolo al desnudo. Ahora sé que mi cuerpo es un Olimpo que los Dioses han dejado en libertad, a la espera de ser conquistado por fuerzas que no sé de dónde vienen ni a dónde van. Tampoco quiero ser yo quien las obligue a encontrarme.
Quizá solo se trata de recoger todas las lágrimas que han formado un río en mi interior, hasta conducirlas a ese lugar sin escombros con el que alguna vez soñé. Así se terminaría de una vez por todas este viaje sin rumbo, en el que todas las mariposas sobreviven mientras se mantienen dentro de la crisálida, descansando en ese lugar seguro y secreto del yo.

Kervin Briceño Álvarez
@prisonerofideas
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