Esta noche despejada
me toca con sus manos blandas,
sus manos azules,
por ser un cielo azul y tierno
esta noche.
Se abre, al mirarme, como el ojo de una estrella,
se expande como el principio
de una dolorosa inmovilidad,
y en esta cama fría y oscura desearía ser una viajera.
Soy esteta sonámbula, la madre de estas criaturas negras,
y las que respiran junto a mí, recostadas en mi pecho,
yo te las ofrezco,
durante el tiempo blanco,
el que al pasar no es de nadie,
tampoco mío,
y que cuando termine, será la vida que no hemos vivido.
Soy una reclusa esta madrugada,
y el alma viene a mí, tras la puerta hunde los nudillos.
Yo te abro, alma mía,
luz que imita al sol.
Yo te reconozco: soy la que era ayer.
Azul y sobre mí estoy,
abierta como un pedazo de luna descolgado,
como el pan caliente que nadie comerá,
como un inmenso animal sin nombre.

Miriam González
@mer_adonai
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