Esa noche, no hubo
guillotina ni pistola ni cuchillo
ni manos asfixiando,
tan solo la certeza de saberse
de sentirse de desgarrarse
en rabia,
como si estos cuerpos
no hubieran sido refugio
jardín escondite carta en cursiva,
como si nos renunciáramos
como si no fuéramos
pedacitos de un niño
persiguiendo una sombra.
Decíamos que estábamos más que
acostumbrados a enterrar
lo ajeno
una y otra vez,
a sostener la mirada
de quien cercena
un sauce
por querer ser río.
Decíamos
pero no había un nosotros
plural del yo
decíamos
pero nadie preguntó
si conocía el por qué
decíamos
pero solo uno vio cenizas
cubriendo el tejado
decíamos
pero este derrumbe es mío.

Samara Mendoza
@samara.mendoza_
Leer sus escritos


Deja un comentario