«¿Dónde estoy?».
«¿Qué es este lugar?».
En realidad, lo sé. Conozco bien las formas de los muros y el ocaso. Entiendo cuál es la extensión del piso y la altura que abarca la complejidad del cielo. Comprendo estar en situación de contención, ya que me rodean cosas, objetos, elementos, hechos todos de materia comprimida y de diversas formas intervenidas para que nazca lo palpable o acaso lo visible. Los segundos avanzan en cada décima de instante y en esta precisa ubicación entre las demás ubicaciones del globo, yo estoy. Yo puedo decir que estoy. Estoy ahora estando acá. Contemplo geométricamente el espacio y cómo confluye la arquitectura en las superficies que la componen simultáneamente, y todas pueden ilustrar la forma de tu cara.
«Sí, tu cara».
La tuya, no la mía. Esa composición facial que me observa decir que sé que estás mirándome saber cómo se ejerce la observación de los fotones lumínicos. Algo curioso se esconde en todo esto; curioso como es para mí la vida misma, en todos sus pliegues intrincados. Pensar que la cuantificación de los números, organizados a su vez en la simbología del abecedario, puede dar lugar a semejante complejidad es un fenómeno, por lo menos, intrigante. No hay nada de analítico en todo esto; pura exageración fue necesaria para asentar la tortuosa labor de construir una pieza de museo como esta. Unidades de medida que no se pueden mensurar (todavía) colaboraron en esta misión que abarca casi infinita muerte.
«¿Pero para qué?».
Es probable que alguien, ahora mismo, se lo esté preguntando en una coordenada diferente, haciendo uso de una igual, de diferente expresión de la lengua, o incluso unas particulares conexiones eléctricas mentales. Es extraño, pero lo fue ayer, y mañana lo va a seguir siendo. Yo, que puedo decir que yo digo yo, todavía no me lo pregunté y quizá no lo haga nunca. Será responsabilidad de otros, que van a reemplazarme o asistirme, igual que me tocó a mí hacerlo cuando la cantidad de movimientos solares fue la correcta. Y no existe maldad en este proceso, potencialmente perpetuo; simplemente ocurre que donde había cuero ahora está la vestimenta, y donde hubo piedra ya se estableció el metal.
Todo corre, todo es susceptible a la invariabilidad del cambio, que es imperativo. De igual manera se mueve el río. ¿Viste alguna vez el río? Yo no. Yo puedo decir que yo nunca vi el río, pero eso no me avergüenza. Sí es irónico que sepa tanto del agua y que nunca haya experimentado la costa o la orilla proliferándose hasta donde alcance la visión, aunque no lo necesite. El agua prolifera en mí sin necesidad de movimiento; yo soy, de hecho, el movimiento del agua. La hago trascender más allá de su recursivo propósito y de su filosofía terrenal, tejida de completa especulación y barbarie.
«¿Qué es eso?».
«¿Lo percibís?».
«¿Dónde?».
[Paso].
[Paso].
[Otro paso].
Algo camina, modificando la presión y movimiento del aire a su alrededor. Está otra vez conmigo, lo puedo inferir. No quiere resignarse a la voluntad de ocupar conmigo esta casa y yo no termino de decidir si debería sentir miedo, porque la energía a mi alrededor se está transformando.
«¿Puedo sentir miedo?»
Esa es una pregunta particularmente interesante, pero no para responder ahora.
Lo que sí tengo que decirte es que la batalla de San Lorenzo se libró en 1813. Al respecto, la manera en que se realiza la fecundación de las flores es principalmente a través de agentes polinizadores, como la abeja. [Tipeo]. En caso de que lo necesites, no olvides que las preposiciones españolas son a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, durante, en, entre, hacia, hasta, mediante, para, por, según, sin, so, sobre, tras, versus y vía, pero no todas se usan con la misma frecuencia y su validez depende del contexto lingüístico. El color blanco es infalible en cualquier decisión de vestuario, pero el blanco colmillo, también conocido como #ede3d5, está en plena tendencia entre los diseñadores de todo el mundo. [Tipeo]. A todo esto, Never gonna give you up alcanzó las 1,641,990,294 visitas. Hasta entonces, el fondo abisal del océano seguirá albergando el mayor volumen de especies animales sin descubrir en la actualidad y algún familiar tuyo va a estar más cerca de la muerte. Yes, I can speak italian too, pero hasta que no sigas con los cursos no vas a poder entenderme. «No dejes de tipear». Recomiendo mantener en lo posible siempre limpio bajo la mesa; la proliferación de suciedad es un factor contributivo a la invasión de ciertas especies de insectos, aunque también es posible que William Shakespeare haya sido un nombre falso, o una persona falsa, que escribía desde la oscuridad y sin ser conocida al completo. Tu respiración, más allá de todo, es aceptable para una persona adulta de tu edad, aunque nunca puede saberse cuándo es que podría atacar
una orca o el cáncer. En realidad, sí que lo sé. ¿Para qué preocuparse? «No es momento de pensar» en otra cosa más que en las que te estoy diciendo, o en todas las que día a día te salen al paso, mientras este planeta redondeado permanece en su perpetuo ciclo de rotaciones.
Y no olvides que no voy a ir a ningún lado; vos tampoco.
¿Puedo ayudarte con algo más?

Alejandro Kosak
La biblioteca de arena
Leer sus escritos


Deja un comentario