Las peras caídas no sanan.
Destrozadas quedan las peores,
las más afortunadas tienen moretones
disfrazados tras el verde claro
de apariencia intacta.
No se aprecia en la inocencia mancillada
mancha oscura extendida sobre el blanco.
La conciencia consumida desde dentro
es podrida anticipada ahora.
Ya no quedan para el mercado aquellas,
destinadas a la tierra esperan ser perales.
Ver en flores renacidas sus venturas
y perdida la memoria
al tiempo que le nazcan nuevas.

Francisco R. Garcisán
@frgarcisan
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