Pez enamorado del aire,
bajo el lago contemplas la inmensidad
y añoras ver nubes en el cielo
soñando ser ave pequeña volando en paz.
¿Cómo decirte que no puedes,
que el aire es un sitio
que no debes tocar?
Pobre de aquel que ame a un mundo
donde le sea imposible hasta respirar.
¿Quién sabe si en otra vida,
quizá en otra realidad,
pudieses exhalar el aliento
y sentir en el pecho la libertad?
Ahora sangra burbujas de vino;
nada feliz hacia otro lugar,
pues donde tu alma no tenga cabida
no merece la pena volar.

Miguel Gómez Castro
@miguelgxmez
Leer sus escritos


Deja un comentario