Porque el sol no es eterno ni el reloj,
con sus agujas, motor inmóvil.
Porque al crepúsculo poco importa
la melodía de unas letras que el cristalino
no se esfuerza en escuchar.
No habrá tiempo para retomar capítulos;
de recordar personajes se jactaban de indelebles,
de recordar espacios, acciones, de recordar
el verbo, impresiones, expresiones, quizá.
Porque se trata de empezar
nivolas sin gran argumento,
de esas cuya brisa, cuyo olor, te evoque
a un cierto aire de soledad.


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