Fui tu playa.
Como las gaviotas,
te invité a descansar
en lo vasto de mis arenas.
Con tus besos,
tantas veces
caminaste mi cuerpo;
como las aves playeras,
que trazan mapas
con sus huellas en la bahía.
En ocasiones logré tenerte,
sintiendo cerca tus pies frágiles
y tu piel, tan leve como plumas.
Y tantas otras veces,
te observé de lejos.
Parecía que bramabas
en las entrañas del cielo.
Como dijo Neftalí,
nadie se contenta
con haber perdido.



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